domingo, 4 de julio de 2010

HAY QUE ALENTAR A MARADÓ. Acá va un texto para el. Pasman la tenés adentro!



Va agarrando Pasman por la derecha, le pega de zurda, tiene juego Kaká, la busca por la izquierda, defiende Tévez, ahí está Kaká, ¡que caño, Teté! Abierto está Pasman por la derecha, la pide Pelé, pase largo, muy largo. Hay tiro de esquina para el seleccionado Maradoniano, y ahí toca Maradona, la pide el pibe Messi, a 42 minutos del segundo tiempo, el partido va 0-0. Pase a Palermo, la mueve para Messi, cabecea y GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!! ¡Sí, señores, a 42 minutos del segundo tiempo el seleccionado Maradoniano canta victoria en la copa mediática contra el equipo Pasmaniano! ¿Qué dice? ¿Que fue posición adelantada? A ver en la repetición, no señores, no hay posición adelantada, por poco, pero no. ¿Qué es eso? Pasman está acogotando a Messi en el piso, Maradona va corriendo a defenderlo pero lo intercepta Pelé al grito de "voce e DT por dinheiro, maricao" se armó la gresca en la cancha, el árbitro intenta separar pero los esfuerzos son vanos, a ver, parece que tenemos audio de la pelea:

¡Dejame, la puta que te parió! ¡No-que-da-te-a-hí! Sos. Un. Hijo de puta, sos como el forro del Diego, no te importa la camiseta. ¡Soltame! ¡Seguila chupando, Lionelcito! ¡Asesino!

Llegó el Diego y le encajó una de zurda, la pulga respira agitado y con la cara violeta. Llegan los jueces de línea y finalmente logran separar a los jugadores. Hay roja para Pasman y para el Diego, que se insultan de un lado al otro del área.

Lo que hubiera podido hacer el pibe Messi si no lo estuviesen llevando en camilla no lo sabemos, ahora entra el chino Garcé con un porro en la mano y un vino en la otra. El árbitro sopla el silbato, ¡ha terminado el partido 1 a 0 para el equipo de Maradona! Quizás este partido pase a la historia como el más violento de todos los Mundiales mediáticos, tal vez el hambre de gol de la pulga sea recordado de acá a quinientos años pero solo una cosa podemos asegurar: el equipo Maradoniano llevó la pelota con seguridad y firmeza, sabían que eran los mejores, ejecutaron pases con profundidad y mantuvieron el balón todo el juego. El equipo de Pasman no pudo hacer más que jugar a las patadas y ni con eso les alcanzó para esta victoria contundente del equipo Maradoniano. Esto fue TyC sports, a la pausa, y a la vuelta, el análisis del partido.


Texas blader

Chico dancer por la carretera 143 O para a pedir un vaso de café. Chica roller blade, roller roller blade, sirve empilchada con pestañas postizas y una boa fucsia un expreso macchiato caldo, mocha latte chino, chino mocha latte quente, whateva. Chico dancer le pregunta: "¿trabajás o estudiás?", chica roller lo increpa: "¿te crees que estoy estudiando mientras te sirvo café, paparucho?" Chico dancer sale del parador cabizbajo y abatido, bailando un Troilo con los ojos.
No muy lejos, dos bandidos porteños vestidos de cowboys acechan la cafetería, armados de sendas bolsas de lino y pistolitas de agua. Esta noche, es luna llena, uo o, uo o, ¡vamos a llenar la billetera! Bandido uno le pega con una vieja prensa obrera a bandido dos. "Estás cantando desafinado". Bandido dos ahora es un payaso triste vestido de bandido.
El jefe de chica roller se acerca a la barra, donde dos cucarachas bailan al son del merengue. Dos nubes cubren la luna llena. El jefe dice algo, al pasar. Chica roller llora, y se va al baño a comer tiza.
Bandido uno enciende el motor, aprieta el embriague, pone primera, suelta el embriague, aprieta el acelerador, recorre ciento cincuenta y cuatro metros y para a 10 metros, cuarenta centímetros de la puerta del parador. "Te espero en el auto", dice, y se prende un cigarrillo misto, mitad tabaco negro, mitad paraüayo. Bandido dos se pone una mascara de Perón y sale.
Chico dancer en su Volkswagen modelo Transporter '64, agarra su rockola portátil y sale. En su alma no está la rendición ni la redención. Enfila hacia el bar.
Bandido dos, entrando a los gritos, la música que se corta, los floreros rotos en el piso. Un eco distante: "¿vos sabes lo que haría si me ganase la lotería?" Pestañas violetas que enmarcan sus pupilas dilatadas, sus pupilas en una banqueta, sus pupilas en-candiladas. Una amenaza, un arma contra su cabeza. Chico dancer entrando, mirando a su alrededor. Sabe desde que nació que es hora. Aprieta play. Llega el momento de la acción, la reacción, el paso Magnum, que tira la pistola al cubo de basura. Un, dos, un, dos, tres, va. Cosmicorgásmica coreografía, sucesión de intrincados movimientos, una mano que se estira/otra que la toma. Dos compases en uno, una cantimplora rebosante de electroflores y de magia. Una pistola que dispara un shot de tequila en la boca de quien aprieta el gatillo. ¿Suicidio metafísico? Un bandido dos que zapatea al compás. Bandido uno que entra enojado, y menea, cual perro embravecido, con la asfixia de los gallos de fondo, en la cruda noche tejana.

domingo, 16 de mayo de 2010

Nuevos textos

Después de casi 6 meses sin publicar nada, por falta de inspiración, adjuntounos nuevos textos, producto de la clase de Escritura Creativa con Inés de Mendonca en la escuela superior de creativos publicitarios.

Espero que lo disfruten mil :)

La casa de la ¿?

Si mira con cuidado, apreciará que esta no es una casa como cualquiera. A simple vista tal vez así parezca, pero no, esta casa nos refleja. Tal vez sea así porque usted es como nosotros y nosotros, bueno, nosotros somos un ejército de genios, o de locos, o ambas. Y queremos que se una a nuestra fraternidad, y que viva, duerma, coma y conspire aquí, con nosotros. Prosigamos. Como habrá notado al entrar, nada aquí fue librado al azar. ¿Acaso cree Ud. que el color púrpura y los espejitos de por aquí están donde están por que quedan bien? Ya verá, los enemigos siempre están al acecho y acá tenemos que estar bien preparados, hay que verlos venir. Cualidades como las que Ud. posee no pueden estar desprotegidas, no señor. Por eso tenemos todo tipo de defensas, ya las irá viendo. Mire, esta sala de por aquí es donde comemos. Generalmente guisos y fideo, aunque ocasionalmente podrá degustar ojitos en escabeche o colas de ranita fritas. Y siempre lo hacemos juntos, excepto los que vigilan, que obviamente están en la puerta y en el mirador. Usted ocupará, si desea unirse, un lugar privilegiado, tendrá hasta cuarto propio. Acompáñeme, está al final del pasillo. ¿Le gusta? Mire, mire, ¡en ningún lugar estará más protegido! Le damos misiles en la ventana y hasta un gromholn de protección que siempre lo acompañará a todos lados. Estos que están aquí –esta sala se llama sala de Susurros- serán sus compañeros. Ahora están planeando un ataque en las alcantarillas para el mes de Julio. ¿Querrá acompañarnos? Yo creo que si. Yo creo que podrá, podremos, hacer grandes cosas. Y que este hogar será su hogar. Genial. Ahora, ¿qué tal si tomamos una taza de té de opio, y celebramos esta efeméride?

Déjate caer

No hay océano sin paz y la paz, a veces, es un océano. Una eternidad insondable, de silencio ruidoso, de frío, de vida y de vacío. La vastedad, el agua que corre por tus venas, pura, a mansalva. El choque, la patada, y después, la calma. No hay océano sin paz, la paz, el océano... Nada como ahogarse lentamente en el océano del ser, sentir con violenta tranquilidad las ataduras que te oprimen el pecho… Luego, la insurrección. La inspiración violenta, el eslabón que apunta al provenir: los peces perennes, las algas oscilantes, un barco que se hunde al infinito. Un hombre que grita en la oscuridad y se deja llevar, su sangre, el agua, las algas, los peces, vos, solo, acompañado de la infinitud, la aplastante oscuridad. Es la vuelta al vientre, la muerte, que es vida. La caída no termina y al fondo hay luz... la terrible luz de un océano en nuevamente en paz.

corazón valiente

Late. Late agazapado, adentro tuyo, ansioso, acelerado. Late, y si lo parás no hay vuelta atrás, así que… ¡liberalo! Dejalo fluir, como una fuerza arremolinada en el epicentro mismo de tu ser. ¡Dejalo que te convulsione, que te rompa en mil pedazos! ¡Dejalo que te vacíe de emoción y luego te tire al abismo! ¡Entregate, furioso y enajenado a la pasión que brota de tu garganta! ¡Pegate, pegame, matate, matame! ¡No vaciles más! Te ves, acá, en tu versión más carnal, más primitiva, ¡no te tirés para atrás! ¡Dejá de pensar y empezá a ser! Sentite en cada célula como el animal que sos, abrite paso entre los barrotes de tu jaula, corré hacia la libertad. Olvidate del pasado y no pienses más en el futuro. ¡Corré, corré, corré!










Late. Y en vos está dejarlo salir.

Soy o Estoy

Soy Mariana Radisic. ¿Qué soy? Soy lo que pienso y soy lo que siento. Soy materia y esencia, una posibilidad en infinitas, los que amé y los que odié, mi niña y el adulto pujante. Soy la responsabilidad y la corazonada. Soy la que anhela un cambio para bien y soy la que lucha para lograrlo. Soy el sur, el norte, los meridianos. Voy pateando y cambiando mis rumbos, siempre para adelante. Soy Latinoamérica, y, de a ratos, soy Europa. Tengo a la naturaleza por madre y a un mundo feroz por padre. Soy el nombre que otra mente pensó para mí y también soy los nombres que les dí a las cosas. Soy los miedos y las esperanzas de una generación arrebatada. La que no calla, la que entiende que las palabras a veces están de más. Soy las promesas incumplidas y la lucha por cumplirlas. Soy la dicotomía entre inteligencia y felicidad, soy los fantasmas de los amigos perdidos. Soy un mate a las cinco y un abrazo cuando las lágrimas caen. También, a veces, soy la inexperiencia, el dolor, un barco que parte. Puedo ser la decepción, una tristeza. Puedo ser motivo de llanto y de carcajadas. Y descubrí que eso no es malo y que mientras busque ser un buen ser, nada me va a tumbar. Pues soy la puja entre el bien y el mal, mi lado humilde y mi soberbia, mi cabeza y mi alma y cuerpo.
Soy lo que soy, y lo que soy, no se define por lo que hago. ¿Cuántas personas allá afuera hacen sin sentir, encierran sus pensamientos, aíslan su ser, su esencia? Tantas almas que perdieron su rumbo, y yo, Mariana, tan fuerte y tan débil, gris y blanca y negra busco el mío, alejándome del rebaño y del pastor, y siempre enfilando hacia un mañana mejor.

lunes, 21 de diciembre de 2009

mil visitas

eeee bhamo los pibes :)


jajaj
tenía que poner un update zonzo alguna vez...

viernes, 18 de diciembre de 2009

me escapé de la cama

con lo bien que estaba con tus brazos de canela en rama..

martes, 8 de diciembre de 2009

último tango

Nos acercamos lentamente, aniquilándonos con la mirada. Cada paso más cerca, y ahora tu mano, tu mano que rodea mi núbil cintura y yo te agarro, fuerte (tanto odio), del hombro, acércate, lejos mío. Suena ya el sonido del pivot, y nos arremolinamos en el centro del mandala. Por qué te vas. Por qué no. Los párpados cayendo, el olor del cedro en mi pecho, que ahora se presiona con el tuyo mientras me conducís con brío hacia el punto sin retorno, el crepúsculo de tus labios. Por qué te vas. Ni yo lo sé. ¿Me amás? Si el amor es correr hacia el destino, si el amor es la lluvia, y tus besos, y el no saber, sí, te amo. Nunca una respuesta sencilla. La vida no lo es. Tus brazos se abrieron, te rodée con mi cuerpo (ojos de felina embaucada) y en ese momento, la calma furiosa, el clamor mudo de mi tempestad. Quedate conmigo. Vení conmigo. Y de nuevo hacia tu seno, a tu calor y a la distancia ardiente, vino tinto corriendo, taurino, por mis venas. No sos vos, soy yo. Enganche frenético. Qué hijo de puta. No me mires así. Yo necesito mutar, y vos decidís quedarte. Yo no me quedo, vos me dejás atrás, que es muy distinto. Distinto, el amor, qué distinto. Distinto, e igual al peso del mundo, igual al dolor de tu boca sabor canela besándome suavemente en el cuello. Te quiero. No te vayas. Y de nuevo a rodearte, y a salir y una vez más me traés hacia vos. Este tango, miel, es como nosotros. Es el desamor del mundo y el amor de tus palabras, la paz pasional de tu ser. No puedo vivir sin vos. Tendrás que aprender. El sonido del violín rasgo el aire viciado de penas y olvido y nuestro último tango quedó atrás. Me besaste la mano, tus labios deteniéndose un instante en mis nudillos, el corazón que latía sin latir. Con el corazón en un puño, te ví descender por el caminito de tierra y olvido, hacia dónde no lo sé, y sola, en aquella milonga que ahora era de fantasmas, bailé conmigo misma, aprendiendo a amarme sin tu reflejo, a vivir sin tus palabras, aprendiendo, por fin, a vivir sola.

el momento de estar juntos

Aminoro el paso a medida que llego, no sea cosa de que el tiempo se delinee en una espiral perversa, curvilínea y esquiva, y nos volvamos a desencontrar. Camino e inhalo profundo para apaciguar la cadencia de mis jadeos, pero una vez más mi corazón se acelera, y sin importar cuánto oxígeno bombee a mi perturbada cabeza, siempre me llega, imponente e inevitable, el mareo. Desacelero aún más el ritmo de mis pasos y me detengo –por premeditada casualidad- en el pórtico de tu alma. Anudo mis pies, no sea cosa que me de por huir en el momento más inoportuno, y miró a través del cristal unos instantes, la vigilia, las ansias y la espera en mi mirada. Miro la hora presa de mi muñeca (¿o mi muñeca presa de la hora?) y con la mirada gacha vuelvo a caminar. Tal vez, un día de estos la casualidad, el destino y mi reloj le peguen en el centro a la diana de tus ojos color pradera, y finalmente, sea el momento de estar juntos otra vez.

domingo, 5 de julio de 2009

el andén

El perfume roto de hojas secas quemaba mi nariz ese atardecer en el que después de tantos años, nos volvimos a encontrar. Me estaba escapando, ya no sabía de qué, ni por qué, ni cuándo, ni cómo. Tantos años de correr en círculo y quebrar el aire con mi voz me habían cansado, y ya no recordaba cómo aferrarme de la cornisa con dedos atrofiados, para no despeñarme. Ya no podía más erguirme sola.
Desde pequeña había caminado por el mundo con la certidumbre de que la vida era mía y sólo mía, y de que sólo podía forjarla a través de la mirada prístina y desafiante de mis ojos color ámbar y de la tensión de mis músculos al empujar contra el suelo, y patear para adelante. En esos los años de remolino me llevé el mundo puesto, me caí muchas veces. Y cada vez que me levantaba, echaba un poco de tequila en mis rodillas y volvía a ser yo. Pero tanto alcohol, tantas vendas y tanto tiempo no lograron sanar las magulladuras de tu amor arremolinado.
A lo largo de nuestros septiembres nos cruzamos, nos amamos, y nos desencontramos. Y esos desencuentros hirientes fueron siempre culpa mía, de la efervescencia de mis venas, que vio todo lo que necesitaba delante suyo, y por miedo, por inexperiencia o por simple estupidez lo dejó partir. Ahora con las arrugas del entendimiento y del fuego cruzadas en mi corazón, entendí por qué nunca, después de tantos amores y desamores, de tanto ir y volver, dejé de pensar en ti un solo día. También fue por eso que cuando nos cruzamos en ese andén desvencijado y anacrónico en el oeste, cuando te vi, tanto tiempo después, las palabras fueron vanas, y no pronuncié ninguna: te miré, me miraste, nos reencontramos, y supimos todo. Nos besamos, embarcándonos en un torbellino de sensaciones, en una nueva efervescencia, la del sabernos juntos, finalmente, y cuando años después despegamos nuestros labios, nos entrelazamos las manos, nos subimos al tren y viajamos hacia el poniente.





no es tan copado pero bueno.

jueves, 25 de junio de 2009

Hoy se respira viento sur

foto mía, letra de lisandro aristimuño




Hoy se respira viento sur
ese que nace del frío
horno de barro calienta el sol
de los lugares perdidos.

Vuelve la calma de tu voz
con la corriente del río
manto de cielo sobre el tendal
teje tu nombre y el mío.

Campo de colores se cubre en tu luz
deja la lluvia caer,
riega los suelos del sur
moja la nueva cosecha que vendrá.

Tu cuerpo calma mi dolor
y se dibuja el camino
manto de cielo sobre el tendal
teje tu nombre y el mío.

Hoy se respira viento sur
ese que nace del frío,
horno de barro calienta el sol
de los lugares perdidos.







martes, 23 de junio de 2009

17:43

*Aclaración: este texto lo escribí hace como un año, si bien a mi me parece decente, siento que mis textos más recientes muestran más fluidez en cuanto a su lectura, si bien no son historias, son más como sentimientos en prosa poética.
Iré subiendo en estos días nuevos viejos textos. :)






Le di una última pitada al cigarro, o mejor dicho al filtro, y esto me recordó una vez más del Rulo. Tiré la colilla a la acera llena de fantasmas, donde luchó por mantenerse prendida durante unos instantes, luego se apagó con un quejido mudo. Ese día de ruska estaba yo muy pensativa: bajo mi sobretodo negro, mi corazón palpitaba en mil direcciones. Sentía una ligera opresión en la garganta, como si una corbata –la horca del hombre común- estuviese anudada demasiado fuerte sobre mi cuello. Hermosa Buenos Aires, esos días de frío y lluvia, de besos furtivos y cafés con amigos en el Gato Negro. Ensimismada, casi se diría que flotaba ese día sobre las calles de Recoleta. No lo vi venir ni por un instante. No vi sus faroles, ni la cara entre morbo, curiosidad y pena de los transeúntes. Sentí calor, y dolor, indescriptible dolor. El mundo se iluminó, de repente, como en un flash, y el miedo más profundo embargo mi ser. ¡Pero si la última vez que me fui de floripondio fue hace dos meses! –pensé. De repente, lo vi desde arriba, como si pudiese volar: un cuerpo casi inerte en la esquina de Marcelo T. Alvear; su labio inferior temblando, la sangre manando de su oído, y un hilo plateado que iba de ella a mí: ¿Cuál sería la conexión entre aquella extraña y yo? Y que ironía, pensé yo, que morir, el acto más íntimo, suceda para esa mujer en el medio de todos aquellos estudiantes que seguro ni conocía. Me acerqué un poco, para comprobar, con horror, que su cara era como la mía, que sus ojos eran cafés y que sus uñas estaban mordisqueadas, sus cutículas arrancadas de cuajo. La miré, me miró ¿o me miré? y sus ojos giraron a la izquierda. Allí estaba aquel chico que siempre me gustó y a quién nunca se lo dije, la profesora que siempre odié pero a quién nunca confronté; allí estaban Francisco, Paula y Julieta. Se acercaron a mi, le decían a ella ¿o a mí? “Resistí, hermosa, que esto no es el final, no te vayas, que ya llegan los paramédicos, escuchanos, no te vayas, no te vayas, nena, no te vayas”.
El hilo de plata que nos unía por las narices se empezaba a desvanecer. La nariz, el camino del alma. ¿Era yo mi alma en ese momento? ¿Un ectoplasma, una ilusión, un invento, que era yo, que era ella, flotando sobre un cuerpo que se llamaba como el mío? Sonaban en la brumosa distancia las sirenas de la ambulancia y tomé la determinación de no morir ese día. No fue fácil, no fue nada fácil. Tuve que pelear con ella. El cuerpo estaba cansado, y hacía todo lo posible por soltar el hilo de plata, y dejarme volar. Yo luchaba con todas mis fuerzas, metía toda mi alma (¿o qué, si no?) y mi esencia en que eso no sucediese, ¡Quiero vivir! ¡No, no, y no! Luego de lo que pareció una eternidad, llegaron los paramédicos y subieron mi morfología ya casi desvanecida a la ambulancia, me apresuré tras ella, no sea cosa de que la puerta metálica corte el filamento por cuya entereza tanto batallaba. Ya llegábamos. Ya llegábamos. Todo el cuerpo empezó a moverse descontroladamente “¡Tiene convulsiones de gran mal!” Entré –u entró- en paro cardíaco. Sacaron las paletas 250 voltios. Nada. 300. Nada. Otra vez, nada. Yo miraba con impotencia, gritaba, abofeteaba a mi cuerpecito inerte, NO LO HAGAS, NO LO HAGAS PUTA, FURCIA, NO ME SAQUES LA VIDA, NO LO HAGAS. Masaje cardíaco. Infusión se sangre. Carguen de nuevo. 360. Nada. No lo pude evitar. El hilo se cortó. Mi cuerpo dijo, en un susurro: gracias. Yo lloraba mientras veía a los chicos de mi vida, a mi familia, a mis amigos, sin saber nada de nada. Estaba sola. Estaba con cinco médicos a las 17:43, pero cuando morí, estuve sola. El ruido se apagó. La calle ya no tenía sonidos. La lluvia caía copiosamente, en un repiqueteo mudo, a través de la ventana. Los médicos bramaban órdenes, sin que un solo sonido fuese emitido por ellos. Y entonces, dejé de luchar. El tiempo se detuvo mientras yo me tomaba un instante para a besar a mis padres, a mi hermano, a mi mascota, a mis amigos. Tomé la mano que me tendía el cielo, dije mi último adiós, y me fui.
Hora de la muerte: 17:43